Es así. Trabajo en un call-center de una pre-paga muy conocida en el país y recibo casos de todo tipo: consultas de cartilla, de cuenta corriente, afiliaciones, autorizaciones, pedidos de medicamentos, etc.
Realmente todos los que estamos ahí trabajamos muy duro para satisfacer en la medida en la que podemos al socio pero parece no alcanzar en algunos casos.
No sé si es porque la gente en nuestro país está acostumbrada a asociar a los call-centers de atención al cliente con maltrato, gente mal educada o con pocas ganas de trabajar y escasamente capacitada pero acá no es así. También está eso, que se concibe a los call-centers como lugares donde circula el llamado "chamuyo": "sí, Sra., quédese tranquila que para hoy a más tardar va a recibir los $20 que no se han acreditado en su línea" (lo digo así porque un familiar tuvo un problema con una compañía celular donde le dieron vueltas por un mes por una recarga mínima... Quizás peco de ignorante, quizás no todas son así).
Uno de los puntos principales en nuestra labor es la calidad de atención al socio y el asesoramiento correcto. Ir con la verdad.
Nosotros, mis compañeros y coordinadores, buscamos satisfacer y dar lo mejor de nosotros al socio. Pero a veces no es suficiente.
Una vez estaba buscando en internet quejas contra el lugar donde trabajo y recuerdo haber leído una que decía "te ponen en espera y seguro que se están riendo de uno y haciendo nada". ¡Qué impotencia sentí! ¡No, no! Estamos trabajando, hablando con otras áreas, porque nosotros a veces no tenemos todas las respuestas pero en ningún momento estamos haciéndole perder el tiempo al socio, sino que estamos trabajando para él.
Hay casos de todo tipo como dije antes. Nosotros somos la voz de la empresa pero, personalmente, me pone muy mal cuando lo maltratan a uno, creyendo que es uno quien cometió un error (¡porque errores cometemos todos!), creyendo que uno es la empresa en su totalidad. Feo también es cuando creen cosas que no son o no comprenden lo que se les explica creyendo tener la razón.
También, claro, los hay de los que se dan cuenta de tu gestión, del esfuerzo que estás haciendo o de lo que te estás ocupando por resolverle el problema, que quedan encantados con esto y no paran de tirarte flores. ¡Así da gusto atenderlos! Porque con un poco de paciencia y tolerancia, las cosas se pueden resolver.
Esta semana que pasó, me tocó atender un llamado por algo que parecía simple pero las cosas comenzaron a enredarse cada vez más y más. Llegó un momento en el que la socia empezó a gritarme e insultarme, situación que provocó que, quien escribe, terminara llorando y pienso "¿merecemos que, cuando estamos prestando un servicio responsable, nos traten de esta manera?". Realmente creo que no.
Pretendo un poco con esta entrada, a quienes pasen por este blog, la próxima vez que llamen a un call-center, piensen y reflexionen en esto. Los call-center no son centros de maltratos, hay personas del otro lado haciendo lo mejor por Ud., piénselo así... No merecen la falta de respeto. Sepa discernir de los lugares en donde realmente lo atienden mal, lugares en los que contratan gente que apenas sabe algunas cosas de su labor porque la empresa prefiere ahorrarse unos pesos en capacitarlos; de los que lo atienden como se debe. Piense que puede ser su hijo, hermano, sobrino el que esté recibiendo un insulto o grito que no corresponde.
¡Un poco de calma y lógica le pido, pueblo argentino!